Spanish paella… y olé!

Me gusta inventar una excusa para reunirme con los amigos. La de este sábado fue una paella que llevaba tiempo queriendo probar desde que conocí a otro español, Galo Brull, que ha preparado paellas en The Container, en el Campestre Beach Club, en el Mango Deck… en casi todas partes menos en mi casa y eso tenía que cambiar.

Lo preparé todo junto con mi amada esposa. Limpiamos y ordenamos la casa. Creamos el ambiente y preparamos un poco de guacamole y de humus, aprovechando unos garbanzos que sobraron del cocido. Todo listo para disfrutar de la velada.

Poco después llegó Galo. Venía recién duchado después de haber pasado la mañana en el Campestre Beach Club donde ya había preparado una paella. Trajo todos los ingredientes y un pack de seis de Tecate. El día anterior habíamos recogido el quemador, la paellera y la bombona de gas. Rozaban las seis de la tarde y ya teníamos lo imprescindible.

Más tarde vino Silvia con el invitado sorpresa. Un canadiense de la zona de Montreal que vive en Los Barriles buena parte del año y que nos había presentado previamente en el Mercado Orgánico donde, como cada sábado, pasamos toda la mañana vendiendo.

Antes de que llegara Pedro y su novia ya habíamos acabado con las Tecate y con las Dos Equis, con el guacamole y con el humus. Menos mal que en la nevera había un pack de doce sin abrir. El vino que trajo Pedro, un Cabernet Souvignon argentino con muy buena pinta, sigue enfriándose en la nevera.

Una vez que estuvimos todos Galo comenzó a hacer la paella. Cualquiera puede hacer un arroz, pero pocos pueden hacer una paella que guste y convenza a los que ya sabemos diferenciar una cosa de otra. Y afortunadamente la paella quedó en su punto. Todos los comensales estuvimos de acuerdo. Ninguno, ni siquiera en broma, hizo una crítica negativa.

Hacía mucho tiempo que no me reía tanto. Enlazamos bromas, anécdotas y chistes sin parar. Las carcajadas fueron tan generosas que el vigilante nocturno vino a llamarnos la atención. Hay cosas que no cambian, ya esté en España, en México o en cualquier parte con amigos. Siempre me tienen que llamar la atención.

Lástima que Marian no pudo venir. Puede ser la excusa perfecta para montar otra reunión en un par de semanas. A ver quién se apunta y qué platillo se nos ocurre.

Como decía al principio, la comida es lo de menos. Lo importante es juntar a unos pocos amigos y sentirnos como en casa. Olvidar por unas horas el trabajo y las preocupaciones. Y el objetivo quedó cumplido.

Carlos Belmonte

Carlos Belmonte Real ha estado desarrollando nuevos negocios e iniciativas empresariales desde 1998, primero en España y más tarde en Turquía y ahora en México. Inició su carrera profesional gestionando derechos audiovisuales como coordinador de licencing y merchandising. Es experto en desarrollo de negocio, responsabilidad social corporativa y gestión energética.