Los Cabos Whale Watching

Llegué a Los Cabos en abril de 2011, recién terminada la temporada de ballenas. En 2012 y 2013, por distintas razones no pude unirme a ninguna excursión y he tenido esa espina clavada hasta este domingo. Nunca supe bien con qué empresa programar el avistamiento ni qué tipo de embarcación elegir. Ahora lo tengo claro y cuando toque recomendar a una organización será a Ocean Riders. whale-watching

La experiencia merece la pena incluso desde antes de embarcar en la zodiac de 28 pies. Silvia, nuestra guía, se encargó de activar la buena vibra de los doce excursionistas. La buena vibra es percibida por las ballenas y las motiva a acercarse a las embarcaciones. Ya a bordo conocimos a Pedro, el “ex baterista de Bob Marley”, que sería el encargado de domar los dos potentes motores Yamaha de 200 CV cada uno. Todo apuntaba a que sería una tarde fantástica. El mar ligeramente picado nos beneficiaba al aportar éste seguridad a las ballenas. La temperatura sobrepasaba los 25 ºC. Motores a punto. GoPro preparada… ballena

Apenas salimos de la Marina de Cabo San Lucas nos encontramos con otras embarcaciones que iban siguiendo a un grupo de ballenas jorobadas entre las que destacaba la presencia de un joven ballenato que hizo las delicias de todos nosotros con unos cuantos saltos en los que, prácticamente, sacaba todo su cuerpo del agua. Es difícil explicar con palabras la emoción que provocó en mi. Me sentí dichoso de estar vivo y contagiado por la felicidad que parecía emanar del grupo.

Según nos comentó Silvia la cría de ballena iba escoltada por dos ballenas adultas. Una era su madre y la otra un guardaespaldas voluntario. Estuvimos con ellas durante un buen rato hasta que decidieron sumergirse. Con cierta pena me despedí de ellas y las deseé un feliz viaje de regreso a Alaska. Fue entonces cuando realmente notamos la potencia de los motores de la zodiac y comenzó otra parte de la diversión en la que todos reímos a carcajadas mientras que la lancha saltaba y aceleraba con furia. Sin casi darnos cuenta llegamos a la altura de Cabo Real.

ballena2

En el trayecto nos encontramos con otro ejemplar que parecía ir solo. Nos estuvo mostrando su lomo y su aleta dorsal hasta que, por fin, nos enseñó la cola y todos lo celebramos con gran júbilo. Silvia aprovechaba cualquier pausa para explicarnos un poco de la vida de las ballenas. Que si la hembra es más grande que el macho; que si la mayoría de ballenas jorobadas son mexicanas al ser concebidas y nacer en México; que si los ballenatos al nacer miden cuatro metros; que si llegan a medir hasta diecisiete metros; que si se alimentan de krill y pequeños peces; etc. Es de agradecer todo tipo de explicaciones con las que ampliar nuestro conocimiento y enriquecer la experiencia.

colaballena

Estar ahí, entre el Mar de Cortés y el Océano Pacífico, astisbando el horizonte en busca de los chorros de agua y aire que exhalan las ballenas me reconectó con la naturaleza. Me hizo recordar que pertenezco a un todo y que ese todo está conectado entre si. Entendí que el ser humano no está por encima de ningún ser vivo y, mucho menos, por encima de las ballenas, que aun siendo molestadas en su viaje con la curiosidad de todos nosotros siguen dando su mejor cara y regalándonos su majestuosa presencia.

De regreso fuimos más cerca de la línea de costa protegiéndonos del viento. Fue otro de los atractivos de la excursión. Era el momento de dejarse impresionar por las bellas villas construidas en los exclusivos desarrollos a lo largo del Corredor Turístico.

ballena3

El único punto negativo llegó al darme cuenta que la GoPro, por alguna razón desconocida, no gravó ni un solo minuto. Creo que ha sido problema de la tarjeta SD. Una pena. Así que he decidido acompañar el artículo con imágenes obtenidas de Ocean Riders. Esto significa que tendré que volver a capturar las imágenes.

La euforia que sentí en algunos momentos de la excursión se ha transformado en serenidad y gratitud. Una sensación de paz y armonía que espero persista, al igual que espero que dure el entusiasmo del equipo de Ocean Riders y su compromiso por ofrecer un servicio de excelente calidad al tiempo que se esfuerzan por conversar este increíble patrimonio natural y concientizar a todos los que con ellos disfrutan de las maravillas de este destino turístico.

Carlos Belmonte

Carlos Belmonte Real ha estado desarrollando nuevos negocios e iniciativas empresariales desde 1998, primero en España y más tarde en Turquía y ahora en México. Inició su carrera profesional gestionando derechos audiovisuales como coordinador de licencing y merchandising. Es experto en desarrollo de negocio, responsabilidad social corporativa y gestión energética.