Feliz domingo con Marea Alta

No es todavía la una de la tarde del domingo y ya me doy por satisfecho. Yuuls y Marco, de High Tide Sea Expeditions, me han recogido a las ocho en La Mega para ir a Cabo San Lucas. Sobre la Chevrolet Express había cinco kayaks. Me acomodé en la primera fila y comencé a entablar conversación con los que iban a ser los guías de la excursión. Poco después recogíamos a cinco personas más en el Hyatt Zyva.

El trayecto de ida ha transcurrido entre risas. Mis compañeros de excursión estaban de buen humor. Marcos les animaba mientras Yuuls mantenía la atención en la carretera. Yo guardaba fuerzas. El sábado para mi empezó muy temprano y acabó bastante tarde. El descanso duró poco. En menos de treinta minutos llegábamos a la Playa de la Empacadora. Las ruinas de esta fábrica de enlatado de atún todavía siguen en pie después de más de treinta años de su desmantelamiento.

Rápidamente Marcos y Yuuls comenzaron a organizar al grupo. Nos entregaron bolsas impermeables. Bajaron los kayak de la Chevy. Nos equiparon con chaleco salvavidas. Eligieron las aletas que usaríamos más tarde para hacer snorkel y nos dieron una breve instrucción de cómo manejar el kayak. En el agua, no a mucha distancia, se distinguían dos leones marinos y más lejos una ballena a la que ya seguían algunas embarcaciones.

Poco después remábamos relajadamente hace El Arco. La temperatura era ideal. No había prisa ni competencia. Lo importante era disfrutar del paseo y eso hicimos. No se oyó ninguna queja por parte de los que allí estábamos sino todo lo contrario. Al llegar a la altura de El Arco nos hicimos las fotos de rigor con las que ampliar el álbum de los buenos recuerdos.

Lo mejor estaba por llegar, al meternos al agua con las gafas y las aletas. Sin tener que alejarnos mucho nos hemos visto rodeados de peces cirujano. Se me ha pasado el frío de repente. Junto a los cirujano había un mero solitario, varios king angelfish, damiselas bicolor incluso algún ídolo moro. Tener la vista bajo el agua es entrar en otro mundo, alejado de ruidos y metas por cumplir. Son instantes que te gustaría que durasen para siempre. Más tarde recordé que éste es uno de los motivos por los que elegí Los Cabos como lugar de residencia.

Después de descansar un rato, tomar un trago de agua y unas barritas de cereales hemos regresado. Aunque más cansados también estábamos todos más felices. En el camino de vuelta cada uno, en silencio, rememoraba su propia experiencia.

De la excursión me quedo con todo, con el paseo en kayak y con la zambullida en el acuario del mundo. No le añadiría ni quitaría nada. Pero si tuviera que elegir algo sería el haber conocido a estos dos integrantes del “equipo naranja” que lidera Sabina Macouzet. Han sido ellos los que han hecho posible que yo siga disfrutando todavía, sentado frente a la computadora, de todo lo vivido en este feliz domingo.

Carlos Belmonte

Carlos Belmonte Real ha estado desarrollando nuevos negocios e iniciativas empresariales desde 1998, primero en España y más tarde en Turquía y ahora en México. Inició su carrera profesional gestionando derechos audiovisuales como coordinador de licencing y merchandising. Es experto en desarrollo de negocio, responsabilidad social corporativa y gestión energética.